La noche de los lunes se supone que es para que sesionemos los tres. Ella con El y yo asistiendo, Ella conmigo y el observando (o no) o participando (o no). Esa noche mi Dueña tenia que atender algunos asuntos maternales asique Ellos no podían sesionar pero si podía Ella hacer uso de su sumisa.Por la tarde, al volver del trabajo mi Dueña me aviso por mensaje de texto que quería almorzar cuando llegara y luego tomaría un baño. Por supuesto me ordenó que tuviera todo listo. El baño, la ropa, la comida. Preparé todo, o al menos eso pensé. Cuando salió del baño, me comunicó que yo había pasado por alto algunos detalles y que por eso Ella no había podido bañarse del todo cómoda y me informó que no podré disfrutar de aquellas comodidades que le hice faltar hasta fin de mes.
Mientras me informaba de todo esto, me pidió que le dijera un numero entre 1 y 20. Ya me estaba doliendo, sabía que vendría algún castigo físico duro. Tal cual.
A la noche, ya estando solos, me pidió primero que toque un poco la guitarra. Habiendo pasado el tiempo en que las nenas se duermen y pdemos estar tranquilos me llamó a que me vaya al lado de Ella (que se encontraba haciendo unas copias e impresiones para una de sus hijas, junto a la fotocopiadora). Me ordenó trajera una almohada y algo para azotar, a elección mía.
Me acerqué con un pequeño cintito de cuero (que después odiaría) y me ordenó pusiera la almohada detrás de su silla quedando de frente al respaldo y me levantara la remera para exponer la espalda y los pechos. El número que había elegido era el 10. Entonces dijo " me dijiste 10 cierto? Bueno, 10 por cada cosa que me faltó" Por suerte mi descuido fue leve.
Golpeé una vez y casi me muero. Mi Dueña se enojó y me dijo que primero me midiera empezando de a poco (como lo hace Ella). Empecé a golpear y me dijo que contara en voz alta cuando los golpes valieran la pena. Después de unos cuantos de prueba.. 1 gracias, 2 .. gracias, 3 (llanto)... gracias, 4 (gemido)....... gracias, 5 ... más lágrimas... gracias, 6... pausa...gracias, 7... me caigo de cabeza al piso, cuando logro acallar el llanto... gracias,8 (...), 19... y mi espalda ya no daba para más.. gracias, casi con lo último de mí (o eso creía) ¡20!...gracias!! y me desplomo.
Mi Dueña me hace unos mínimos mimos y me pide que le avise cuando esté un poco mejor.
Reviso mi espalda y puedo sentir la marca de cada azote, la inflamación, el calor en la zona, el dolor. Cuando me creí recuperada le avisé a mi Dueña. "Cuántos más me regalas?" le ofrecí 10 más, se asombró, agradeció y aceptó.
Después de regalarle mi fuerza y entregarle mi dolor, se acercó y me confortó, me mando a mojar un poco la espalda para calmar el calor de la zona, y me pidió que de vuelta trajera un vibrador.
Cuando pude apoyar la espalda, me ordenó me bajara el pantalón hasta que me permitiera penetrarme. Cuando estuvo adentro me dijo que me fijara que no se saliera y le prepara un café.
Lo hice y luego grité mi palabra y es que estaba a un día de mi período y eso me pone muuuy sensible por ahí abajo. Mi Dueña dió por concluída la sesión y me dió permiso de acostarme si asi lo quería.
Necesitaba mucho de sus mimos, pero tuve que esperar hasta que hubo terminado aquello que hacía para su hija.
Me encontró dormida, me despertó y me acunó entre sus brazos.. así nos encontró el día.
eugenhia{C=a}



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