No hay nada menos desafiante en mi vida BDSM hasta ahora, como dominar a un hombre.
Son tan fáciles, tan predecibles y limitados. Por lo menos los que me han tocado hasta ahora. Conocí algún que otro sumiso que me presentó un mínimo desafío pero eso fue todo.
No creo ser demasiado exigente. Todos cumplen las cosas que se les pide al pie de la letra, y ahí está el problema. Los hombres que me crucé o estaban muy desesperados y hacen cualquier cosa (por lo que son rechazados inmediatamente) o creen que ser sumisos es hacer cualquier cosa que una mujer les pida sin cuestionar aunque se les pida que salten de un puente.
Busco alguien que quiera y se resista, que se muera por ser mío (o mía) y a la vez se muera de miedo por entregarse, alguien que tenga fuerza y me la entregue, que se sienta gigante ante todos y diminuto ante mi.
Busco alguien que ansíe ser domado, sometido, controlado, cuidado, que esté dispuesto a llegar al punto en que incluso sienta lo que yo quiero que sienta y no pueda hacer otra cosa que obedecer.
Pero parece que quién es para mí no llega todavía.
Al mismo tiempo que deseo todo esto, soy conciente de que esta espera me llena de fuerza y de deseo, me templa cada día un poco más... y se que cuando te encuentre no habrá nadie que me arranque de tu ser. Voy a llenar tu alma , de una vez y para todas, como al alma de una verdadera sumisa: HASTA QUE DUELA.-
Artemisa
viernes, 7 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario